jueves, 17 de agosto de 2017

Calma chicha

No me apetece llenarme de arena, raspa, es un incordio, la llevas siempre encima, se cuela por debajo del bañador, se escurre entre los dedos de los pies, se mete en las orejas y entre el pelo, es una lija insoportable que, grosera, me araña siempre que la brisa cambia de dirección. He protestado muchas veces ante mis padres durante el trayecto pero ellos creen que es una inútil exageración, una excusa en la que me parapeto para no admitir que los sucesos acontecidos en una playa similar a esa hace dos años me han dejado alguna grave secuela psicológica. No es verdad, ya casi lo he olvidado, pero son ellos quienes siempre lo traen a mi presente, y a mi memoria, y a mi modo de ver no creo que les parezca una carga incómoda, creo que les sirve como justificación ante el mundo para mi extraña forma de ser. “Si el pobre no hubiera sido testigo de aquel trágico acontecimiento…”. “¿Qué?”, me pregunto yo para terminar la frase, y creo que sé lo que responderían: “Que no estarías como una regadera”.
Nunca he creído que estuviera loco, aunque admito que ese cuaderno lleno de dibujos extraños no es algo que sea muy normal en un chico de doce años. Supongo que ese es el motivo para estar aquí. Aunque imagino que los consejos de Orlando, mi psiquiatra, un hombre empeñado en rescatar a mi joven mente de un próximo naufragio, han tenido algo que ver.
El olor a algas me revuelve las tripas en cuanto pongo un pie en tierra firme. Se trata de una cala pequeña, de arena blanca y satinada. La orilla está copada por bañistas de pieles oscuras, tumbados en sus tumbonas de rayas parecen en conjunto unos torreznos bien hechos a la espera de que los retiren de la sartén, lejos de ese aceite que chirría. Se oyen risas y chapoteos. Arriba vuelan algunas cometas de kitesurf y me quedo un instante fascinado por sus colores. Mis padres me han preparado una nueva jugarreta cuando me presentan a Nico y Andrea, dos niños de mi edad hijos de unos compañeros suyos de trabajo. Quieren que sea un chico alegre y social, normal, pero yo tengo miedo de que se rían de mí, he prometido que no me separaría de mi flotador, sé que resulta infantil y bastante bobo, pero no han podido convencerme de que lo dejara en casa. Sus condiciones pero también las mías, ese era el trato.
La arena se siente bastante blanda bajo la planta de mis pies, pero está demasiado caliente. El viento cesa y el mar parece un plato. Bajo esa quietud puedo distinguir en el agua algunos pequeños bancos de peces irisados, lo que de manera fortuita hace que mi respiración se vuelva superficial e incontrolable.
–¿Te pasa algo? –Me pregunta uno de los niños– Estás sudando mucho…
Y sin avisar tira de mi mano y me lleva hasta donde aguarda su pandilla. Nos presentamos sin demasiado ingenio. “Esta es María, este es Jonathan, ella es Carlota, y esos dos son Daniel y Simón”. Me fijo en sus ojos, en sus pecas, en los dientes torcidos, en las minúsculas motas de conchas y esqueletos de crustáceos que se han adherido a sus talones.
Sus temas de conversación giran en torno a cosas de las que no sé nada: youtubers, haters, trolls, y cosas que no me interesan… Me entero de que María quiere ser maquilladora, y que Simón ya es cocinero, descubro que María vive a cinco calles de mi casa, María descubre que yo vivo en su mismo barrio, y Carlota comenta como sin querer que sabe que me enchufan pastillas antidepresivas porque Andrea se lo ha dicho, al parecer por un descuido de su madre, ella ha leído “Heridas Emocionales”, Jonathan no lo ha leído pero se muestra interesado, y suena falso cuando le propone que se lo preste un día de estos, demasiado simpático. Daniel interviene para decir (presumir y cambiar de tema) que ha estado en el parque de Harry Potter no hace mucho. Le doy vueltas a que podría hacer un esfuerzo y contar algo más pero entonces todos reparan en mi flotador.
Se mofan. Lo ven ridículo, y llegan a ser crueles sin necesidad. Me enfado, mi cara se acalora, mi estomago se contrae. No me gusta lo que hacen, lo que dicen, que lo toqueteen, que hagan bromas, que me miren con esos ojos oblicuos y burlones, ¡no saben nada, no entienden nada! Les arrebato el flotador ansioso. Lo es, es ridículo, y no tengo justificación. En realidad sí… podría contarles todo, y no, no puedo atar a mi lengua.
Les cuento lo tranquilo que estaba el mar aquel día de hace dos años, tan en calma, tan plano, hago una comparación de las olas muertas con ese mismo mar que tenemos delante, hasta les advierto que podría ser el mismo…
“Sabéis, aún lo veo, a ese niño descuartizado sobre la arena, vi la sombra de lo que le atacó, era oscura y alargada, por un momento creí que se trataba de una nube reflejada, pero la sombra emergió del agua, aquella sombra tenía dientes como cuchillos, que se hincaron en aquella carne tierna y blanca, oí gritar al niño, lo vi chapotear, sus ojos asustados me miraron buscando ayuda, su boca se abrió vomitando sangre, oí masticar a la bestia. Era un tiburón de seis metros. Sucedió todo muy rápido, pero yo lo recuerdo como algo interminable, sobre todo nadar de vuelta a la playa aterrorizado, grité tanto, tragué tanta agua. Cuando por fin llegué a la orilla me arrojé sin fuerzas, incapaz de moverme, paralizado. Quieto sobre la arena sentí que algo chocó contra mis pies, desvié los ojos asustado, era un brazo humano, el agua era una sopa llena de pedacitos de carne, tropezones de grasa y huesos, que yo me había tragado en mi frenética carrera hasta la orilla. No sé que fue del niño, sólo sé que los que iban subidos sobre colchonetas y flotadores se deslizaban más rápido sobre el agua, mucho más que los que nadaban a brazo partido, ¡si yo hubiera tenido un flotador de esos, si aquel niño hubiera tenido uno…!”
Sé que empiezo a ser desagradable cuando les hablo de aquel brazo amputado, del muñón arrancado, de los colgajos de piel, del olor de la sangre, del color de esa carne muerta, ¡y quiero que se estremezcan!, me divierte hacer que se asqueen, se lo tienen merecido por meterse con un niño traumatizado. Así que sigo contando cosas, detalles, hasta que todos profieren un grito asqueado y salen corriendo lejos de mí espantados y horrorizados.
–¿Que les has contado? –Mi padre aparece detrás de mí y no se le ve feliz.
–Nada papá –ensayo mi mejor cara de inocente–, les hablaba de mi flotador.
Pero él lo sabe, los dos lo saben, mamá también, que lo que vi aquel día dejó una marca en mi mucho más profunda que el mordisco de un tiburón. 



lunes, 31 de julio de 2017

Bandas musicales y obras literarias




Hay un idilio que nunca falla, la que une la música y la literatura: música dentro de la literatura, literatura dentro de la música,  músicos que escriben o escritores melómanos que hacen mención de las canciones o las bandas que más les inspiran y conmueven.


The Velvet Underground
También es el título de un libro sobre sadomasoquismo de Michael Leigh titulado exactamente "The Velvet Underground" que un amigo de Reed y Morrison y hermano de Maureen Tucker, encontró tirado en la calle.



The Doors
Es conocida la irremediable relación letras-música de Jim Morrison, por lo que el también escritor tomó el nombre para la banda del ensayo "The doors os perception” de Aldous Huxley, quien a su vez, se había inspirado en una cita del poeta William Blake.



Belle&Sebastian
La banda escocesa tomó su  nombre de una colección de libros infantiles llamada Belle et Sébastien por Cécile Aubry que también fue una serie de televisión en 1965. En esta historia se relatan las aventuras de Sébastien y su perro Belle.



Joy Division
Originalmente tenían el nombre de "Stiff Kittens" y aunque así aparecieron en algunos folletos de presentación, al grupo nunca le agradó ni lo aceptó oficialmente. Joy Divison, como los conocemos, proviene de la novela "La casa de las muñecas" del escritor judío Yehiel Feiner, allí describía las “Joy divisions”, grupos de mujeres judías usadas como esclavas sexuales por los nazis como una forma de luchar contra los tabúes.



Moloko
El nombre del dúo británico se inspira en la novela La naranja mecánica de Anthony Burgess, donde Moloko significa leche (de la palabra ucraniana para leche молоко). Exactamente es el nombre de una bebida láctea que Alex y sus "drugos" consumen mezclada con narcóticos.



Moby
Richard Melville Hall tomó su segundo nombre por Herman Melville, su tío bisabuelo, responsable de la famosa obra "Moby Dick", de la cual, tomó su nombre artístico.


Fuentes:

lunes, 24 de julio de 2017

Los amantes sin nombre

Siempre habían estado juntos, así que no podía recordar la primera vez que se vieron. Debió ser en la casa de su primo, continuamente llena de visitas y vecinos. Ella era libre como un pájaro, jovial y divertida, una niña consentida que no sabía demasiado de la vida, igual que le pasaba a él. Jugaban juntos pero nunca la vio como una amiga, ella era demasiado despreocupada como para tomarla en serio o plantarle una etiqueta. 
Naturalmente pasaron de jugar a juguetear. No sabía si era amor lo que le llevaba a mirarla con otros sentimientos porque lo que sabía del amor era que debía ser un acto hermoso entre dos personas enamoradas, el amor debía ser una unión de afecto, de entrega, una alianza solemne, pero no había sido así, no había empezado así.
Había habido deseo, había habido cierta ferocidad, y un poco de morbo, y un poco de turbación por si eran descubiertos, y urgencia, había habido urgencia cuando él cruzó la habitación, la tomó por los hombros, la levantó de la silla y aparatosamente la besó en los labios. Durante un rato sintieron que podían comerse a besos... y boqueando ambos intentaron respirar sin conseguirlo. Sus pies tropezaron. Sus manos se rodearon por las cinturas. Cayeron sobre el sofá uno sobre el otro, con los ojos relampagueando de avidez. Cuando los labios se pusieron libidos él la curó posando su boca sobre su boca, y así la alivió, saboreando con gusto, lentamente, la jugosa carne de sus labios. Ninguno sabía que se podía sentir todo aquello y celebraron aquel descubrimiento muchas más veces. Siempre a solas, a escondidas, como dos amantes clandestinos.
Entonces él se enteró que ella siempre había sido la novia de su primo, y en el fondo no se sorprendió ni se sintió traicionado. Se alejó, eso sí, y trató de mantenerse a un lado. No podía desaparecer del todo así que intentó anestesiar sus sentimientos, apagarlos, frenarlos, contenerse… Fue ella la que no se ató, la que no renunció a la pasión que sentía estando a su lado, esa pasión que era la medicina que nunca recibía, la que su novio nunca le ofrecía. Con ese argumento volvió a su lado, siempre de manera secreta, siempre velando por no ser descubiertos. Y fue fácil hacerlo, al menos durante un tiempo.
Su lugar favorito para encontrarse era allí donde crecía la hierba alta, al otro lado del caserón, donde terminaban las lindes de la propiedad. Recostados boca arriba cerraban los ojos a la brisa, medio despiertos, semidesnudos, embrujados por el sonido que el viento emitía al pasar rozando las hojas de los árboles. Respiraban juntos, hondo, creyendo que todo sería siempre tan dulce como ese sonido.
Pero la clandestinidad empezó a pesar, y en parte también los celos, esa tristeza que se le antojaba un cuchillo en su corazón cuando sus dedos repasaban sobre el cuerpo de ella las señales que otro amante había grabado a fuego y saliva sobre su cuello.
–Me voy –le dijo un día–, no soporto sentirme así, tan frágil, tan asustado por lo que siento, por lo que haría por ti, tan abatido, tan vencido por tu ser, por tu cuerpo, por tu risa, por tu aliento… y por ti.
Y el tiempo siguió su marcha hacia adelante. Unas cuantas vueltas al sol más tarde volvieron a coincidir. Ella ya era una mujer casada. Él no aspiraba a ello ni lo buscaba. Respetaba a su primo pero seguía siendo débil y volvió a sucumbir. Volvió la pasión, la urgencia, la necesidad, y vino acompañada de un furioso compañero; la posesión.
En público él hacía como si no se soportaran, y a otros ojos parecería que él se conformaba con un roce accidental, una mirada furtiva, un saludo casual para sentirla cerca, ese escueto momento del beso en la mejilla para oler su piel, para sentir su calor… En privado era todo muy distinto, porque en su escondite la maleza seguía creciendo alta pero la brisa ya no era fragante ni dulce.
–Tengo miedo cuando me miras así –Le confesó ella en uno de sus encuentros, cuando, piel con piel, sus senos pequeños y redondos presionaban aquellos otros, lisos y suaves, que trasportaban hasta su nariz un ligero aroma a hierba sesgada.
–Y yo –susurró él muy despacio en su oído–, tengo miedo de sentir ciertas cosas que aún están en mí, que me arañan y me consumen, sin embargo, ¿por qué te quiero?
–No deberíamos seguir con esto, no podemos, ya hay rumores, sabemos que nuestros actos traen consecuencias…
–¿Desde cuándo te importa eso?
¿Le importaba? Él tenía razón, no lo hacía. Y por otro lado estaban demasiado atrapados en su espiral amorosa como para salir indemnes de ello. Nunca serían un capítulo cerrado.
–Me acerco a ti y tú huyes, te tiendo mi mano y la rechazas. Sólo hay un lugar en el que realmente seas mía y es este… –Él apresó con sus manos su rostro–. No, no hagas eso, entornas los ojos cuando estas cansada, no quieres decir adiós, no quieres decir hasta aquí, no quieres ver ni sentir esto, pero siempre vienes y sientes esto, hay algo en ti que sólo se quiere dejar llevar, antes te creías fuerte ahora eres sólo débil…
–¿Hasta cuándo podremos seguir con esto?
–¿No puede ser para siempre?
Y sintió que en realidad ya habían pasado una eternidad allí tumbados, en la hierba, sobre la tierra, sin que importara nada ni nadie, esclavos de algo que no deberían sentir y que sin embargo sentían, explotando una pasión que nunca terminaba.




“Y así dos orillas tu corazón y el mío, pues, aunque las separa la corriente de un río, por debajo del río se unen secretamente”.

José Angel Buesa

viernes, 21 de julio de 2017

Segundos fuera

Tan relativo es el tiempo que cinco minutos bastan para soñar una vida entera, como decía el maestro Benedetti.
Ya he hablado del tiempo antes, de su cualidad elástica cuando se alarga soporíferamente al menos en el trabajo, y de su condición fugaz, sobre todo cuando deseas atesorarlo. Sea como sea, minuto a minuto, segundo a segundo, acontecen innumerables sucesos a nuestro alrededor que ni siquiera percibimos…


En un segundo un rayo de luz recorre 7.5 veces la circunferencia de la Tierra.
Irina Privalova corrió 50 metros en 5.96 segundos imponiendo un nuevo récord.
9 segundos tarda en recorrer a máxima velocidad un submarino Virginia tipo nuclear los 377 pies que mide de largo.
El río Mississippi vierte 157 millones de galones de agua en el Golfo de México en 35 segundos.
Usain Bolt es el hombre más rápido de la historia en 100 metros planos: 9.58 segundos.
Joey Chestnut es capaz de comer un hot dog en 11 segundos.
Y con 34 segundos por jugar, los 49s de San Francisco anotaron un touchdown que les dio la victoria ante los Bengalíes de Cincinnati en el Super Bowl XXIII.
Un avión de guerra F-22 tarda 3.16 segundos en recorrer una milla.
Un Tesla Roadster completamente eléctrico alcanza 100 kilómetros por hora en 4 segundos.
El primer y más famoso vuelo de los hermanos Wright duró 12 segundos.
Y una hormiga del Desierto del Sahara recorre a máxima velocidad, 30 centímetros en 36 segundos (durante el momento más caluroso del día, en la superficie la hormiga puede sobrevivir máximo 5 minutos).
En un minuto la Tierra es golpeada por 360 rayos…

¡Y todo esto en menos de un minuto!

Y bueno no sé si has tardado sesenta o más segundos en leer esta entrada, pero ¿a qué no se tarda nada en culturizarse un poquito más cada día?


Fuentes: Un día más culto app

martes, 27 de junio de 2017

Tirarse a la piscina

El diván del psicólogo era de piel marrón, olía a cuero, empujaba sus pensamientos, dejando entrar la luz de los recuerdos pasados, diluyendo las tinieblas de otras vidas, vidas donde no llegaba el sol. Él sabía que había muerto de forma trágica en cinco de sus siete vidas pasadas, ahogado si entramos en detalles, ahogado, así que el que le volviera a pasar era una posibilidad muy alta, tanta que había desarrollado un pánico exagerado al agua…
No había bañeras en su casa, las duchas eran cortas, sólo bebía espesos zumos, evitaba salir de casa los días de lluvia, todo porque estaba en su sino que algo malo le podía pasar a causa de ese ruin elemento que era el agua.
Sinceramente no era vida. Lo que más le fastidiaba era no poder ir a la playa o a la piscina, no poder meterse en el mar, no poder remojarse como hacía todo el mundo en verano, cuando el calor ahogaba y apretaba. Ni siquiera palpar las gotas caer a través de su ventana le relajaba, sentir el agua chorreando en la fría palma de su mano le traía a la mente un instante de dolor, el impacto de un relámpago, una explosión, un golpe contra el suelo, la inconsciencia, un río que crecía…
Los círculos intelectuales en los que se movía habrían puesto el grito en el cielo si hubieran sabido que el bueno de Marc, hombre formal, pasaba seis horas de la semana tumbado en un diván, sometido a hipnosis, recuperando recuerdos de aquellas vidas truncadas. Pero lo cierto era que cada vez se le hacía más sencillo enfilar aquel pasillo lleno de luz blanca, y abrir la puerta que lo llevaba a esa parte de si mismo que le daba la bienvenida. La  existencia se volvía más fácil, más gratificante. A pesar de todo, a pesar de ver siempre su final, nada era inesperado, y eso, le proporcionaba una paz extraña, una certidumbre, una fe sin sorpresas.
Al principio las imágenes eran sólidas y planas, pero pronto adquirían dimensión, e incluso, textura. ¿Era real? ¿No lo era? Se veía a sí mismo caminando hacia la nada, la luz titilando, la brisa campaneando en sus oídos, en donde el monótono sonido de las chicharras roncas de grillar amortiguaba sus pasos sobre la yesca. El campo adquiría un color desvaído, entonces el disonante vuelo de una libélula le distrajo, tropezó, perdió el equilibrio, el mundo se dio la vuelta, antes de acabar enterrado en aquella verdosa charca recibió la caricia de las iridiscentes alas del insecto en su cara, luego la boca se le llenó de agua… ¡y la puerta se cerró de nuevo! El momento de abrir los ojos en el diván siempre le dejaba desconcertado. Sus muertes siempre eran tan inesperadas y traicioneras.
Un río furioso, una ciénaga inadvertida, un naufragio en un mar helado, aquel avión volcando sobre el lago, y el peor de todos, el asesinato en la piscina. Marc regresaba muy poco a aquella vida, quizá porque los enfurecidos ojos de aquella mujer le acosaban en sus pesadillas. Su asesina. Había algo que presentía, una punzada de remordimiento en su corazón cuando pensaba en ella. A veces cerraba muy fuerte los ojos, relajaba su mente, inhalaba, prestaba su atención al rostro de aquella mujer, cada detalle, cada adorno, hasta que aparecía a su lado, y él la tocaba, pero ella le rehuía… el impulso de su memoria se frenaba siempre en ese instante, nunca podía ver nada mas allá de ese momento, hasta esa noche. Esa noche la naturaleza de su yo pasado se reveló: el odio, el maltrato, el abuso, la negrura de su ser, su cobardía para con aquella mujer, su manera de anularla. Entendió porque ella había acabado asesinándole, lo merecía, ¡lo merecía!
No pudo olvidarlo. Sentía aquel residuo de maldad recorriendo sus venas. Durante días y semanas se sintió infectado por aquella vida. El alcohol fue su refugio. “¿Morir ahogado en mi vómito?”, imaginó. “Sería un buen final para un desgraciado como yo”. Pero eso no pasó por mucho que lo buscara.
Una tarde, embriagado de dolorosos recuerdos, caminó sin rumbo, y llegó hasta un precioso jardín. Las enredaderas parecían caer de los arboles como delicadas cortinas, los flamboyanes explotaban a todo color a su alrededor, las flores lo salpicaban todo. De pronto los destellos del sol se reflejaron en las alas de una preciosa libélula que una parte de su alma reconoció, así que no se abstuvo de perseguirla. El azulado resplandor del agua se movió danzarín en sus retinas. Allí delante encontró una piscina. Sus pasos se clavaron de golpe en el suelo. No lo pensó mucho, fue un impulso, una necesidad, y Marc se zambulló en aquellas aguas sin miedo, como quien desea de una vez por todas dar cuenta, pagar, expiar, encararse al destino. Se hundió hasta el fondo, envuelto en burbujas, asfixiando un grito, deseando encontrar la luz blanca y la puerta. Marc tuvo la impresión de que trascurrieron mil años, mil siglos. Las imágenes se ralentizaban, se apagaban… Antes de que se fundieran unas manos lo abrazaron por el pecho, tirando de él hacía arriba.
La mujer que lo había salvado le miraba asustada y preocupada. Él recibió un impacto: ya conocía esos ojos, salvo que ya no estaban llenos de furia, sólo de agua.




domingo, 11 de junio de 2017

Bad company


¿Cómo podríamos considerar mala compañía a lo que te hace sentir tantas cosas buenas, especialmente a esa plenitud que recorre tu cuerpo como la electricidad fluyendo por las venas? Es culpa del rock, y del blues, de las guitarras y las voces, de esas notas que te van empapando como la lluvia cuando hay sequia. Con su rock bueno y su buena compañía, aquí te dejo a Bad company…

 Bad Company se fundó en 1973, integrado por exmiembros de la banda Free (Paul Rodgers, Simon Kirke), Mick Ralphs (exmiembro de Mott the Hoople) y Boz Burrell (exmiembro de King Crimson). Bad Company encontraron en Peter Grant al manager ideal, conocía el negocio a la perfección, era muy cotizado debido a su excelente trabajo con Led Zeppelin y, sobre todo, era una verdadera potencia en América.
Inicialmente se inspiraron en la película clásica del oeste homónima (Bad Company, 1972) protagonizada por Barry Brown y Jeff Bridges (el film se tituló en España Pistoleros en el Infierno), y que dio lugar al nombre de la banda y a su primer éxito en 1973. El disco no contiene sorpresas desde el punto de vista técnico y musical, pero posee el sabor del salvaje rock-blues de la época, sin excesos heavy metal y con textos simples y contundentes. El álbum obtuvo un enorme éxito, ayudado en parte por el single 'Can't get enough', en el que se destaca la voz de Rodgers, una voz ronca e inconfundible que constituye el verdadero punto fuerte del grupo.

En 1975 Bad Company publicaron 'Straight shooter', álbum del que se extrajo el single 'Feel like makin' Iove', y en 1976 consiguieron un disco de platino con el álbum 'Run with the pack', que permaneció en las listas durante casi un año. La fórmula era la misma, pero iban introduciendo ritmos más funky y baladas con un toque country. 'Burnin' sky' (1977) y 'Desolation angels' (1979) no tuvieron tanto éxito como los álbumes anteriores: el punk se estaba abriendo camino en el mercado y en los gustos del público rockero, indeciso entre la dureza del heavy metal y el sonido de las listas de éxitos. Además, Bad Company se estaban sumiendo en una profunda crisis creativa. 'Rough diamonds' apareció en 1982, precisamente en mitad de esta crisis. Poco después la banda se disolvía.

En 1983 Kirke pasó a formar parte de Wildlife, grupo producido por Mick Ralphs, y Paul Rodgers decidió publicar un álbum en solitario, 'Cut loose', en el que tocaba también la batería, teclados y guitarra: Poco después se unió a Jimmy Page en los efímeros Firm. Mientras tanto, Boz se integró en Nightfly, el grupo de Micky Moody en el que también tocaba Zak, hijo de Ringo Starr.

Bad Company parecían haber muerto; pero en 1986 el público se vio sorprendido por la noticia de que la banda se había reconstituido, con Brian Howe en el puesto de Rodgers y la incorporación del teclista Greg Dechert. El resultado fue 'Fame and fotune', un álbum producido por Mick Jones, de Foreigner. Se echaba en falta la característica voz de Rodgers, pero Bad Company lograron introducirse en un mercado que se había quedado sin Led Zeppelin. En 1988 apareció un nuevo álbum del grupo, 'Dangerousage'.



Que tu compañía sea la música, nunca será un mal acompañante…

Fuentes:

martes, 30 de mayo de 2017

Canarias

Campos Elíseos, Mansión de los Bienaventurados, Paraíso de los Elegidos, Islas Felices… ¿De dónde les viene el nombre a las islas Canarias?

El primer documento escrito con una referencia directa a Canarias se debe a Plinio el Viejo, que cita el viaje del rey Juba II de Mauritania a las islas en el 40 a. C. y se refiere a ellas por primera vez como Islas Afortunadas (Fortunatae Insulae).
Algunas teorías modernas relacionan el término Canarias con el etnónimo norteafricano Canarii, grupo bereber que se ubicaba en la zona noroccidental africana. De hecho, el propio Plinio menciona en otro texto a los Canarii, si bien relaciona este término con los perros.
El historiador José Juan Jiménez, del Museo de la Naturaleza y el Hombre de Tenerife, sostiene que: "Canarias debe su nombre a los cannis marinus, una especie de foca monje de gran tamaño que pobló las costas del Archipiélago hasta el siglo XV"


- La Isla de Gran Canaria se conocía como Tamarán que quiere decir País de los Valientes.
No existe unanimidad entre los historiadores sobre el origen del nombre de la isla o el de su calificativo. Está muy arraigada popularmente la teoría de que su nombre aborigen fuese Tamerán, Tamarán o Tamarant, traducido a veces como tierra de las palmas o más frecuentemente como país de valientes. Sin embargo, el origen prehispánico de dicho topónimo ha sido puesto en cuestión, ya que el nombre Tamarán aparece por primera vez en el siglo XIX, no constatándose su presencia en ninguna fuente clásica ni de la época de la Conquista, especulándose con la posibilidad de que Canaria sea la versión latinizada del verdadero nombre aborigen de la isla o de la etnia que la habitaba.


- La Isla de Lanzarote, los oriundos le decían Titerogakaet el vocablo aborigen parece que fue el empleado por los majos para referirse a la isla con anterioridad a su conquista. Se trata de un término de origen bereber que ha sido emparentado con el tuareg tetergaget, "la que está quemada", o bien con los vocablos titerok y akaet, que significarían "Montaña Colorada".

La explicación del nombre de la isla de Lanzarote es de las más claras y aceptadas de todos los topónimos del archipiélago canario. Existe consenso entre los historiadores en que el nombre procede del navegante genovés Lanceloto Malocello, quien la visitó por primera vez en el primer tercio del siglo XIV y de cuya presencia, al parecer, encontraron alguna huella los primeros conquistadores normandos: el castillo de Guanapay, el más antiguo de Lanzarote, se habría construido sobre una antigua torre edificada en 1312 por Malocello. La isla se denomina "Insula de Lançarotus Marocelus" en el primer portulano que recoge a las Islas Canarias más o menos en su forma actual, el del mallorquín Angelino Dulcert, de 1339. En otras cartas y mapas posteriores esta denominación sufre alteraciones fonéticas, pero no cabe duda de que el nombre actual deriva del ilustre visitante italiano que en su día recaló en ella.


- La Isla de Fuerteventura, también era conocida por los guanches como Erbania sería así la traducción al tamahaq (dialecto bereber) de Planaria o Planasia, de "la isla plana". Y es que recordemos que se ha entendido que Fuerteventura es la Planaria o Planasia de Plinio el Viejo.

Hace más de 2.000 años, Fuerteventura se llamaba Ninguaria y formaba parte de las islas Purpurarias. El geólogo y paleontólogo Francisco García-Talavera interpretó que cuando Plinio el Viejo se refiere a una gran isla con montañas cubiertas de nubes está hablando de Fuerteventura. Ninguaria, más bien nieves que son nubes.
La primera aparición de la isla en un mapa se remonta al año 1.339 d.c. Fue hecho por Angelino Dulcet y el nombre de la misma estaba escrito como “Forte Ventura”.
Todos están de acuerdo sobre la palabra “Forte/Fuerte” que significa fuerte, pero se discrepa bastante sobre el significado de Ventura... ¿Fortuna, Felicidad, Viento, Aventura?


- La Isla de Tenerife: los franceses apodaron a la isla de Tenerife, y así figura en algunos libros, la ínsula del Infierno por el temor al volcán Teide y sus frecuentes erupciones. El nombre actual, Tenerife, deriva de “Tener” que significa “Montaña de”, y de “Ife” que quiere decir “Blanca”, por lo que el significado de Tenerife se traduce como “Montaña Blanca”.

Son diversos los nombres que las distintas culturas han atribuido a Tenerife: para los guanches la isla recibía el nombre de Achined, Achinet o Chenet. Las descripciones romanas de las islas Afortunadas incluían una llamada Nivaria (del latín nix, nivis, nieve), que puede hacer referencia a las nieves posadas sobre el Teide. La mención escrita más antigua conocida de Tenerife es en la forma tenerefiz y data de alrededor de 1350, en una obra literaria titulada Libro del Conoscimiento. Sin embargo, los historiadores Juan Núñez de la Peña y Tomás Arias Marín de Cubas, entre otros, supusieron que el nombre de la isla podría provenir del legendario mencey guanche Tinerfe apodado —el Grande—, quién gobernó toda la isla en tiempos anteriores a la conquista de Canarias por parte de Castilla.


- La Isla de La Gomera, llamada así desde el siglo XIII. Hay muchas teorías sobre la procedencia del nombre Gomera. Algunas de estas teorías no tienen ningún rigor ni fundamento como la que dice que su nombre proviene de Gomer, nieto de Noé. La isla estaba poblada por los gomeros o gomeritas, indígenas de la isla.
Existen tres conjeturas para explicar la razón de este nombre: 1) Que viene de la palabra Ghomerah o tribu beréber que ocupó la isla; 2) Que procede de la palabra goma porque existían lentiscos que producían goma y, 3) Por un español de apellido Gómez que le puso su nombre.


-La Isla de Palma, conocida como Benahoave, es decir mi tierra, por los aborígenes, aunque Álvarez Delgado lo traduce literalmente por «el lugar de mis antepasados». En tiempo de la Conquista, estaba repartido en doce reinos o cantones: Aridane, Tihuya, Tamanca, Ahenguarame, Tigalate, Tedote, Tenagua, Adeyahamen, Tagaragre, Tagalgen, Hiscaguan (Tijarafe) y Aceró o Eceró. Los primitivos habitantes de La Palma eran los benahoaritas, auaritas o awaras.
Existen  documentos castellanos de 1418 en los cuales se nombra a la isla como Ysla de Las Palmas, posiblemente por las exóticas palmeras que proliferaban en la isla bonita. Son los Reyes Católicos los que le otorgan el nombre de San Miguel de La Palma a finales del siglo XV.

- La Isla de Hierro. El nombre de la isla, Hierro, a pesar de lo que uno puede pensar proviene del lenguaje aborigen Hero o Ecero “muralla rocosa” pero, durante la conquista, se transformó por similitud con la palabra castellana, Hierro. Sólo había un reino y se tienen pocos datos sobre los nombres de sus príncipes indígenas. En los tiempos de la Conquista, la isla estaba gobernada por el príncipe Armiche. Su población se hallaba diezmada por las incursiones europeas en la captura de esclavos.
En el texto de Plinio el Viejo (quien tomó como fuente a Juba II) suele relacionarse a la isla que aparece denominada como Capraria con el Hierro. En cuanto al término Capraria el debate gira en torno a tres teorías: la primera que identifican a capraria con el gran número de cabras presentes en la isla; la segunda habla de un error de transcripción, y dado que en la descripción que hace Plinio de la isla se dice poblada de grandes lagartos, puede que el término original fuera Sauraria; la tercera hace referencia a la existencia del etnónimo o nombre de tribu norteafricana caprarii, así como de los Montes Caprarienses.

---¡Feliz día de Canarias!---


Fuentes:

miércoles, 24 de mayo de 2017

Cine en los genes


La pasión por el séptimo arte se trasmite de una generación a otra, para muestra un botón, aquí te dejo una lista de padres e hijos con genes muy cinéfilos…


RYAN O'NEAL Y TATUM O'NEAL EN 'LUNA DE PAPEL' (PETER BOGDANOVICH, 1973)
Ryan O´Neal debutó en 1964 gracias a la serie de televisión Peyton Place con más de 500 episodios en su haber, una exitosa serie que logró grandes cifras de audiencia. Pero el papel que realmente lo lanzaría al estrellato sería el de Oliver Barrett en el film de 1970 “Love Story”, de Arthur Hiller con el que consiguió una nominación a los Oscar en la categoría de mejor actor. A raíz de este papel Ryan se convirtió en el actor de moda en Hollywood, y en el segundo actor más rentable de la industria cinematográfica en 1972, algo que se diluyó rápidamente puesto que su carrera no logró remontar mas allá de algunas apariciones estelares en programas de televisión.
Tatum O'Neal comenzó su carrera en 1973, cuando tenía diez años de edad, protagonizando junto a su padre la película “Luna de papel”. Por esta interpretación ganó el premio Óscar a la mejor actriz de reparto, de esta manera se convirtió en la persona más joven en ganar un Premio de la Academia en una categoría de competición. Asimismo ganó el Globo de Oro a la nueva estrella del año y el premio David di Donatello a la mejor actriz extranjera. Su adicción a las drogas puso en peligro su carrera durante bastante tiempo hasta que retornó al mundo de la interpretación participando en algunas series de televisión en la década de los 2000 no sin mucho éxito.


JANET LEIGH Y JAMIE LEE CURTIS EN 'LA NIEBLA' (JOHN CARPENTER, 1980)
Gracias a ser una de las divas del cine de Alfred Hitchcock Janet Leigh que debutó en 1947 es conocida por el sobrenombre de la reina del terror, título que también posee su hija Jamie Lee Curtis, aunque el apodo que más le va es el de «la reina del grito» debido a su participación en numerosas películas de terror de la década de los 80, y especialmente por los fabulosos chillidos con los que acompañaba a su rol de mujer asediada pero luchadora en las sagas de terror de la época.
Principalmente recordada por su papel en “Halloween” (1978) Jamie Lee se convirtió en toda una experta en huir de locos homicidas armados con afilados cuchillos. La que no pudo huir del cuchillo fue Marion Crane, el papel más recordado de su madre Janet Leigh en “Psicosis” (1960) por la cual fue nominada al premio Oscar y con la que ganó un Globo de Oro.
Madre e hija participaron juntas en la película “La Niebla” de John Carpenter.


HENRY FONDA Y JANE FONDA EN 'EN EL ESTANQUE DORADO' (MARK RYDELL, 1981)
El mítico Henry Fonda fue un actor de cine y teatro estadounidense, ganador de los premios Óscar, Globo de Oro, BAFTA y Tony. Debutó en 1928 y trabajó con los mejores directores de su tiempo como Víctor Fleming, Sergio Leone o Joseph L. Mankiewicz entre otros. En 1980 se le concedió el Óscar honorífico por toda su carrera y, un año después, recibió la estatuilla al mejor actor por “En el estanque dorado” de Mark Rydell (1981), en la que actuó junto a Katharine Hepburn y su hija Jane Fonda. Padre e hija pudieron hacer catarsis familiar en esta película de ocasos y reconciliaciones, superando los roces de una relación familiar que siempre fue un poco fría.
Jane Fonda debutó en 1957. Es una de las intérpretes femeninas más laureadas de todos los tiempos y está considerada como una leyenda viva de Hollywood. Su interpretación en “Klute” de Alan J. Pakula está considerada como una de las mejores de la historia. Posee una  larga y polifacética trayectoria, y ha trabajado también como escritora, editora de libros, realizando videos de aeróbic, como activista política, y blogger.


MARTIN SHEEN Y CHARLIE SHEEN EN WALL STREET (OLIVER STONE, 1987)
Martin Sheen empezó su carrera en los teatros de la ciudad de Nueva York en 1961, donde formó una compañía junto con otros actores. Su primer gran papel fue en la obra de teatro de Broadway The Subject Was Roses, papel que repitió en la adaptación al cine de dicha obra en 1968. Su siguiente papel importante le llegó en 1973 cuando protagonizó junto con Sissy Spacek el drama “Malas tierras” dirigido por Terrence Malick. En 1974, Sheen consiguió una nominación a los Premios Emmy como mejor actor en un drama televisivo por su interpretación del soldado Eddie Slovik en el telefilme “La ejecución del soldado Slovik”. Fue esa actuación la que llevó a Francis Ford Coppola a elegirle para el papel protagonista de “Apocalypse Now” con el que consiguió ser ampliamente conocido. Durante la filmación de la película Sheen sufrió un ataque al corazón en el que se le aplicó la extremaunción pero, increíblemente se recuperó y terminó su magistral interpretación.
Martin Sheen tiene en su haber 6 nominaciones a los Premios Emmy, un Globo de oro, y cuatro premios SAG.
Su hijo Charlie Sheen cuenta con una extensa filmografía. Comenzó su carrera en 1973 después de haber sido expulsado de la escuela preparatoria. Su primer gran papel como protagonista fue en la película “Platoon” en 1986, dirigida por Oliver Stone. En “Wall Street”, película del año 1988 compartió pantalla con su padre, quien tuvo un papel secundario pero de gran relevancia en la misma película, haciendo de padre de su personaje. Padre e hijo interpretaron roles opuestos, uno la clase honrada trabajadora, el otro la ambición y la codicia de los nuevos ricos. En 2010, Charlie Sheen se convirtió en el actor mejor pagado de la televisión, ganando 1,8 millones de dólares estadounidenses por episodio en la serie “Two and a Half Men”. Actualmente su carrera se encuentra en declive por sus problemas de alcohol, drogas, sus problemas matrimoniales y de salud.


DIANE LADD Y LAURA DERN EN 'EL PRECIO DE LA AMBICIÓN' (MARTHA COOLIDGE, 1991)
Diane Ladd está emparentada con el dramaturgo Tennessee Williams. Siempre había soñado con ser actriz, algo que se hizo realidad en 1959, el año de su debut en una serie titulada “Deadline”. Gracias al director Roman Polanski, pudo finalmente darse a conocer a nivel mundial, con su rol de Ida Sessions. En “Chinatown” de 1974, compartió el escenario con Jack Nicholson, Faye Dunaway y hasta el mismo Polanski que aparece en una escena con un cuchillo en la mano. En 1990 tuvo la oportunidad de trabajar en un filme junto a su hija Laura Dern, casualmente en los papeles ficticios de madre e hija. La película en cuestión fue “Wild at Heart” (Corazón Salvaje), con Nicolas Cage y Willem Dafoe. Por su actuación Laura Dern recibió la nominación a la Mejor Actriz y Diane a la Mejor Actriz de Reparto, siendo esta la primera vez en toda la historia de los Oscars que una madre y una hija recibieran tales nominaciones por la misma película.
Laura Dern debutó siendo una niña en el año 1973. Es una de las musas del aclamado director David Lynch, participando en películas tan icónicas como “Corazón Salvaje” o “Terciopelo Azul”. Trabajó con su madre en varias películas, destacando por su buen hacer interpretativo. Es recordada por su papel en la superproducción “Parque Jurasico” de Steven Spielberg, y por sus apariciones en algunas miniseries de televisión como “Afterburn” por las que ha conseguido un Globo de Oro. Dern también es conocida por su intenso activismo político en pro de causas humanitarias en las que actualmente está volcada.


DEMI MOORE Y RUMER WILLIS EN 'STRIPTEASE' (ANDREW BERGMAN, 1996)
Desde los dieciséis años Demi Moore quiso ser actriz, con dieciocho debutó participando en papeles pequeños en películas, fue después de un papel en “Hospital General”, famosísima serie estadounidense, que Moore estableció su carrera, a la que seguirían papeles en películas como “St. Elmo's Fire”, “Ghost”, “Algunos hombres buenos”, “Proposición indecente” y “Acoso”. Demi rompió el techo de cristal que impedía que las mujeres cobraran salarios más altos. Con “Striptease” ganó 12 millones de dólares que, era un sueldo verdaderamente insólito para una protagonista femenina. Tras su retorno al cine en 2003, después de cinco años alejada de la gran pantalla, ninguna de sus películas ha sido un éxito de taquilla. “Ya no es una estrella rentable. Sus últimos filmes no se han estrenado en las salas y se han distribuido directamente en DVD. Nadie en Hollywood apuesta por ella como protagonista”, dicen los medios de comunicación más maliciosos, consiguiendo así que su estrella se apague lentamente.
Rumer Willis debutó en el cine junto a su madre en “Amigas para siempre” (1995) y repitió en el film de alto voltaje “Striptease”. Ha trabajado en varias películas tanto junto a su madre, como junto a su padre, Bruce Willis. Desde entonces ha contado con algunas incursiones en el cine. La joven ha participado en 30 proyectos cinematográficos y de televisión, fue Miss Golden Globe 2009 (título que se otorga todos los años al hijo de algún famoso por méritos artísticos) y recibió el Young Hollywood Award ese mismo año a la mejor interpretación revelación femenina. Hace un par de años confesó que su aspecto físico la marcó mucho en su adolescencia y que sufrió acoso escolar por ello.


KIRK DOUGLAS, MICHAEL DOUGLAS, Y CAMERON DOUGLAS EN 'COSAS DE FAMILIA' (FRED SCHEPISI, 2003)
Issur Danielovitch Demsky, de nombre artístico Kirk Douglas tiene más de 100 años. Tuvo su primer contacto con el mundo de la actuación en la escuela donde ganó una medalla por recitar el poema Across the Border. Su objetivo artístico eran los escenarios teatrales de Broadway, donde debutó en 1941, en una obra llamada Spring Again, pero fue el cine el que le catapultó al estrellato. Entre sus papeles destacan su interpretación del pintor Vincent van Gogh en “El loco del pelo rojo” y de “Espartaco”, película de Stanley Kubrick. Por su extensa y reconocida carrera, recibió un premio Oscar honorífico en 1996.
Michael Douglas, es un ganador de dos Premios Óscar (uno de ellos por producción) y tres Globos de Oro. Comenzó su larga carrera en la serie de televisión Las calles de San Francisco desde 1972 hasta 1976, donde fue protagonista al lado de Karl Malden. A pesar de ser un actor muy capaz, su carrera siguió un rumbo algo extraño y tardó bastante en convertirse en la gran estrella que es ahora. Michael recibió su primer premio Óscar como productor con la película “Alguien voló sobre el nido del cuco” protagonizada por Jack Nicholson y Louise Fletcher en 1975. Su papel en “Tras el corazón verde” (1984) de gran éxito comercial le ayudó a mostrarse como un actor capaz de realizar roles protagonistas y en distintos registros interpretativos. Su primer Óscar interpretativo lo obtuvo por el papel protagonista en “Wall Street” (1988). No se ha retirado de la interpretación.
Cameron Douglas, nieto e hijo de estos dos íconos de Hollywood, participó en cinco películas hasta que sus malas decisiones lo llevaron a la cárcel. En abril de 2010 fue sentenciado a prisión por posesión reiterada de drogas y tráfico de metanfetaminas, además de almacenar heroína mientras se encontraba en arresto domiciliario. Se ha pasado siete años entre rejas, pero según sus palabras, ya aprendió la lección.
Tres generaciones compartían problemas y alegrías en la película “Cosas de familia” 2003).


GWYNETH PALTROW Y BLYTHE DANNER EN 'SYLVIA' (CHRISTINE JEFFS, 2003)
Blythe Danner estudió Arte Dramático en el Bard College, y empezó su carrera en la compañía teatral de Boston. A los 25 años (1968), ganó el Theater World Award gracias a su papel en Molière y El avaro, en el Centro Lincoln. Dos años más tarde, ganó el premio Tony por su trabajo en Butterflies Are Free. Ha sido candidata al premio Emmy en varias ocasiones, y ha ganado uno. Su filmografía es bastante extensa y destacada.  Se mantiene en activo.
Gwyneth Paltrow tiene como padrino a Steven Spielberg, el cual le dio un pequeño papel en “Hook” (1991), donde interpretó a la joven Wendy. Más tarde se dio a conocer con trabajos en películas de bajo presupuesto, como “Flesh and Bone”, junto a Meg Ryan y Dennis Quaid. Pero fue el papel de Tracy Millis en “Seven” (1995), de David Fincher, el que le dio fama internacional. Su reconocimiento artístico llegó con “Shakespeare in Love” (1998) que la hizo ganadora de un Óscar, un Globo de Oro y un premio del Sindicato de Actores, todos ellos en la categoría de mejor actriz, por su interpretación de Viola de Lesseps. Recibió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en 2010. Lo de cantar tampoco se le da mal.
En esta película madre e hija hacían de eso, y estaban de lo más estupendas con sus looks de los años cincuenta.


WILL SMITH Y JADEN SMITH EN 'AFTER EARTH' (M. NIGHT SHYAMALAN, 2013)
Tras abandonar sus estudios, Will comenzó su carrera profesional como cantante de rap, faceta artística por la que consiguió un premio Grammy. También formó parte del dúo D Jazzy Jeff & The Fresh Prince junto a Jeff Townes. Participó del triunfo televisivo de la exitosa serie “El principe de Bel-Air” desde 1990, hasta que el cine lo tentó y se volcó en su carrera en la gran pantalla con títulos como “Independece Day” (1996) y “Hombres De Negro” (1997), entre otros. En el año 2002 fue candidato al premio Oscar encarnando al boxeador Muhammad Ali. Desde entonces su carrera ha seguido viento en popa. Algunas de sus últimas películas son “Escuadrón Suicida” (2016), y “Belleza Oculta” (2016) donde encarnó a un publicista deprimido. Ha compartido escenas con su hijo Jaden en varias películas y por sus declaraciones no le importaría hacerlo siempre que puedan.
Jaden ha salido a sus papis actores, su madre Jada Pinkett es también actriz, así que el gusanillo de la actuación lo ha llevado siempre dentro. Cuando tenía 4 años su padre se empeñó en que saliera en el videoclip promocional de “Hombres de negro II”, pero el niño no paraba de llorar, por lo que finalmente tuvo que ser sustituido por su hermana, Willow. No obstante, a los 5 años, apareció en varios episodios de “All of Us”, serie creada por sus padres, inspirada en sus propias relaciones familiares. Con ocho años trabajó en la película “En busca de la felicidad”, su actuación gustó pues obtuvo el galardón de MTV al mejor debutante. Desde entonces le llovieron las ofertas. Padre e hijo volvieron a trabajar juntos en “After Earth”, cuya idea se les ocurrió a los dos durante una conversación en la que concluyeron que no estaría mal volver a trabajar juntos.

Fuentes:

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